El entrenamiento de alta intensidad se han convertido en tendencia los últimos años en el desarrollo físico. Esto se debe a la demanda social de realizar el mejor trabajo físico posible, en el menor tiempo y con mayores beneficios. Además, la mayoría de entrenamiento de alta intensidad, no requieren grandes gastos en material.

Entre los muchos beneficios que aporta destacan

  • Aumento de la oxidación de grasas después del ejercicio, aumento del gasto calórico y mayor gasto energético que en el ejercicio de estado estacionario (14). Además, disminuye el colesterol total y el LDL; a la vez que aumenta el HDL (16).
  • Se produce de la misma manera un incremento del VO2máx (14) en mayor porcentaje que el entrenamiento continuo de ritmo moderado.
  • Se producen mejoras en las adaptaciones del músculo esquelético, aumentando el tamaño y número de las mitocondrias, esto quiere decir que el metabolismo de las grasas es el combustible durante el ejercicio (7).
  • Además, se ha demostrado que el entrenamiento de alta intensidad, sirve para reducir significativamente la grasa subcutánea, especialmente la grasa abdominal, así como la masa corporal total y mejorar el VO2 máx y la sensibilidad a la insulina. (2)(17)(19)(20)
  • Es saludable, ya que ayuda a mejorar los resultados en análisis de enfermedades de la arteria coronaria, insufiencia cardíaca, síndrome metabólico y diabetes tipo II. (8).